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Poemas para Recordar y revivir momentos del pasado

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Reminiscencia

En los recuerdos del pasado me sumerjo,

donde guardo momentos llenos de alegría,

colores vívidos se despliegan ante mí,

y revivo experiencias que el tiempo no borra.

Una tarde de verano, bajo el sol radiante,

jugando en un campo verde sin preocupación,

riendo a carcajadas sin medida,

y corriendo libres, como aves en el viento.

Los días de la infancia se dibujan vívidos,

en mi mente y en mi corazón tallados,

la inocencia palpita en cada latido,

y la felicidad se funde en mi ser.

Paseos por la playa, sintiendo la brisa del mar,

con manos llenas de arena y conchas marinas,

las olas acarician mis pies descalzos,

y la sal del océano envuelve mis sentidos.

Las noches estrelladas con sus secretos,

cubriendo los sueños con un manto de esperanza,

mirando al cielo, buscando constelaciones,

y creando historias con cada estrella fugaz.

En el regazo de mi familia encuentro calor,

amor que perdura a través de los años,

risas compartidas, abrazos apretados,

y palabras sabias que guían mi camino.

Los amigos de antaño siempre están presentes,

compañeros de risas y travesuras,

y aunque la vida nos lleve por caminos distintos,

en el corazón llevaremos nuestras aventuras.

Y así, en los recuerdos del pasado me sumerjo,

envuelto en la nostalgia y la dulzura,

porque en ellos encuentro la esencia de la vida,

y vuelvo a vivir momentos que nunca se extinguen.

Recuerdos en torrente, renacer de amores eternos

Los matices dorados de aquel atardecer,
afloran en mi pecho como un nuevo amanecer,
retazos de memorias teñidos por el ayer,
ínfimos recuerdos que busco entre mis pesares.

¿Quién diría que en esta caja encantada,
los besos robados, las caricias apagadas,
refugiaban en sus rincones aquellos momentos,
cuyo rastro desvanecido inunda mis pensamientos?

Oigo a lo lejos el clamor de las olas,
la brisa salada del mar en mis desdichas inmóviles,
luz de luna filtrada en ríos oscuros,
encuentro en ese reflejo palabras gastadas.

Mi corazón perdido en callejones olvidados,
asaz evoca desdeños y cariño eterno,
lágrimas y gozo, la cruda verdad en las sombras,
tus brazos mi silencio, el eco de mis cantos.

Un piano trémulo derrama notas peregrinas,
melodía que me transporta a tus brazos,
huellas gastadas por tiempos lejanos vividos,
renaciendo ilusiones de tiempos embriagados.

Enciendo la llama, envuelto en esa nostalgia prístina,
tiempo no perdido, sino dormido en el cielo violáceo,
retornar a mí tanta alegría olvidada,
como inmensos besos susurrados en sueños eternos.

Mosaicos de ayer

En los confines de la memoria brilla,
cual estrellas guardando mil secretos,
los retazos de un tiempo que no olvida
los anhelos, luchas y desvelos.

La niñez que se tiñe de nostalgia,
los aromas y juegos inmortales,
resonancias de risas y palabras,
primeras cicatrices, recitales.

En mis manos, las suyas, las más fuertes
que, en ternura y trabajo se bordaron,
en mis labios sus besos, mis soportes,
y en sus ojos mi vida se adentraron.

El fragor de batallas y romances
que al amor y al dolor dieron abrigo,
flores efímeras, noches y balances,
los amores, secretos, un amigo.

Aprendices de larvas convertidas
en revuelo de sueños y ansiedades,
templos de luna llena, zorzales perdidos,
en la encrucijada de edades.

Los adioses, las lágrimas, dolores,
cada ausencia que deja tatuajes
indómitos, eternos, transgresores,
como ríos se anudan, se desgajan.

Y si en noches de insomnio y desventura,
busco entre los mosaicos del pasado,
hallaré siempre joyas y frescura
que a mi ser han amado y han marcado.

Es momento de honrar, de rescatar
cada instante vivido en mi otredad,
pues en ellos hay mar, hay poesía,
hay raíces, destellos de lujuria.

Ser viajero constante en esta odisea,
zarpar siempre al encuentro de mi historia,
recordar es vivir, que no flagele
los orígenes, mi vuelo libre, mi gloria.

Postales que a la vida arrullan

En el cofre del tiempo un sueño vive,
que en noches solitarias me persigue,
imágenes memorables, de un pasado añejo
que en pupilas nostálgicas aparecen.

Oh, musa del recuerdo, ven a mí,
y déjame oler el aroma de aquel abril,
ser testigo voluntario de mi juventud vibrante,
y perderme nuevamente, en el Eden de aquel instante.

En cada rincón, visita una anécdota,
de jóvenes amantes, la trama hermosa,
del primer beso, mano en mano,
de amistades inmortales, el sagrado lazo.

Muestrame las noches de luna llena
bajo el árbol, donde mi corazón estrena
sus primeros latidos de amor, vida mía
y renueva en mi espíritu la elegía.

Y en esas calles empinadas, dentadas,
donde abuelos y nietos compartían miradas,
relatándose en el lenguaje de otras épocas
las verdades más profundas, en crónicas.

Revive aquel olor a pan recién horneado,
que en tardes de invierno, nos dejaba embelesado,
y el frío vaho de aire, en los cristales
escribe mi nombre y borra mis males.

Oh, melancolía de añoranzas dulces,
te considero mi amiga, a veces múltiples,
que me llevas de la mano a reverdecer
aquellos tiempos, que ahora vienen a florecer.

Porque no hay mañana sin un ayer,
y en ellos se abrazan mi vida y mi querer,
postales que a la vida arrullan,
para nunca olvidar de dónde afluyen.

Retazos del tiempo vivido

En el baúl de los recuerdos, guardo hilos de mi pasado,
donde el alma teje historias, en versos, rimas bordado,
y en cada puntada cose, vivencias, sueños dorados.

La infancia resuena tierna, con risas, juegos callados,
el eco de mis primeros pasos, me incita a avanzar, descalzo,
los aromas de aquel hogar, entre abrazos y solazos.

En la juventud al alba, de amores, desamores orlado,
yo discierno los secretos, del corazón olvidado,
que anida entre sus rincones un poema primoroso.

La madurez en su esplendor, se asoma sigilosa,
enmarcando con pericia un sendero, ya trazado,
donde las lágrimas formaron un cauce entre piedras y rosas.

Las anécdotas y las risas, brotan como raudales límpidos,
en el rincón de la memoria, donde aquel pasado añejo,
envejece con destreza, envejece con sigilo.

Y así, retazo a retazo, voy tejiendo mis recuerdos,
respirando aquellos tiempos, de nostalgia envueltos,
bebiendo un sorbo de vida, de momentos eternos.

Porque en el alma cosecha mi ser, los frutos de antaño,
y al abrigo del presente, vive mi pasado, hermano,
que en versos y en rimas revive, con el corazón en la mano.

Memorias de olvido

Aquel aquelarre de suspiros,
que brotaron dulces del capullo del ayer,
donde soñé volar siguiendo a los trinos
bajo un cielo pleno de caricias que caían sin querer.

Noche de lunas y estrellas confidentes,
que brillaban para sellar los pasos dados,
donde viví junto a río y fuentes,
momentos sublimes, corazones encontrados.

Vagabundo fui en esa alma perdida,
que me brindaba un tesoro con sus gemas,
girando en el carrusel de la vida,
anhelando los candentes besos y palabras blasfemas.

En un tiempo lejano y sombrío,
siluetas de amor hemos sido,
caminos por donde anduve vacío
y recuerdos que no estarán nunca abatidos.

En cada rincón de ese pueblo esquivo,
nuestros ecos laten como rumores sin fin,
eruditos del amor, sombras quizá, pero siempre vivos,
en el caleidoscopio eterno que ha sido siempre así.

Las palabras se esfumarán,
las lágrimas se evaporarán en soledad,
pero en cada verso de esa vida que ha de pasar,
renacerá la semilla de un amor que retumba como la inmensidad.

Poemas para Recordar y revivir momentos del pasado

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